
Cómo detectar oro y plata falsos a simple vista (Y evitar estafas)
Autor: Equipo editorial de OroyPlata
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Cuando decides dar el paso e invertir en metales preciosos físicos, el mayor temor que suele paralizar a los principiantes es la posibilidad de ser víctima de una estafa y adquirir falsificaciones. Afortunadamente, el oro y la plata poseen propiedades físico-químicas absolutamente únicas e imposibles de replicar artificialmente desde hace milenios.
El primer filtro infalible para desenmascarar un fraude es la densidad del metal. El oro tiene una densidad brutal de 19.320 kg/m³, casi el doble que la plata, que se sitúa en 10.490 kg/m³. En la tabla periódica, solo un metal como el tungsteno se acerca a la densidad del oro (19.600 kg/m³), pero es extremadamente duro, difícil de acuñar y falla en otras comprobaciones.
El segundo paso para verificar tu compra es usar herramientas básicas que cuestan muy poco dinero: un calibre y una báscula de precisión que mida centésimas. Las monedas de inversión oficiales, como el Soberano o el Krugerrand, tienen dimensiones estandarizadas a nivel mundial que puedes consultar en internet. Si mides el diámetro, el grosor y el peso exacto, y coinciden al milímetro con las especificaciones oficiales, es casi seguro que la moneda sea auténtica.
Por último, si tienes dudas, existe la famosa prueba acústica ("ping test"): al golpear ligeramente una moneda de oro o plata auténtica, esta emite un tintineo agudo, largo y cristalino, mientras que el tungsteno u otros metales base suenan opacos y cortos. Usando el sentido común y huyendo de chollos imposibles, estarás blindado contra las falsificaciones.